RELATIVIDAD LINGÜÍSTICA

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¿Acaso el idioma que hablamos afecta nuestro modo de pensar y de ver el mundo? ¿tal vez nuestros cerebros están adaptados a las reglas gramaticales de nuestra lengua? Estas fueron las incógnitas que analizaron Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf, propuestas inicialmente por Harry Hoijer (que irónicamente fue alumno del mismo Sapir). De este modo nació una hipótesis conocida actualmente como la hipótesis Sapir-Whorf o determinismo lingüístico fuerte, que trata de decirle “sí” a estas incógnitas, pero ¿exactamente cómo nuestro pensamiento se ve afectado?

 Para empezar: ¿Por qué cosas como el idioma afectarían algo como el pensamiento humano? Si todos los humanos tenemos ciertos rasgos que caracterizan nuestra forma de ver el mundo, ya que está limitada a nuestros ojos, oídos, etc. Pues los idiomas alrededor del mundo son muy diferentes no sólo en cuestiones de gramática o vocabulario, sino también manejan cosas como lugar, tiempo, número, color, entre otras.

A lo largo de los años se han conducido muchos experimentos con el fin de dar argumentos a favor o en contra de esta hipótesis. En el 2004 Peter Gordon, un psicólogo de la universidad de Columbia, realizó una serie de experimentos lingüísticos en habitantes de la tribu Pirahã, un pequeño grupo de gente que habita en Brasil cerca de la frontera con Bolivia. El idioma Pirahã tiene muchas peculiaridades que lo distinguen de otros idiomas; sin embargo, una de las más destacadas es que posee únicamente 3 palabras para indicar cantidad: uno, dos y más de dos. La conclusión fue que estas personas tuvieron dificultades al diferenciar cantidades mayores que 3.

Si hablamos de color, te invito a que observes esta imagen con atención:

ling-audo

Ahora una pregunta superficial ¿estos son dos colores diferentes o son dos sombras de un mismo color?

Lo más probable es que hayas pensado en la segunda opción, ya que nuestro idioma maneja la palabra “azul” para referirse a estos colores; por supuesto que existen otros términos como “azul celeste”, pero estamos hablando de manera general. Pues en el idioma ruso existen dos palabras para estos colores: “Голубой” (transliteración: “goluboy”) para azul claro y “Синий” (transliteración: “siniy”) para azul oscuro. Puede parecer algo insignificante pero en el subconsciente esto sí hace una diferencia.

Ahora observa esta imagen:

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 ¿Son dos colores diferentes o dos tonos del mismo color? Lo más probable es que hallas dicho que son obviamente dos colores diferentes “verde y azul”; sin embargo este no es el caso para los hablantes del idioma galés, ellos tienen la palabra “glas” que puede ser usada para referirse a ambos colores (aunque también existe la palabra “Gwyrdd” que puede ser usada para el tono verde pasto), igual sucede con el ejemplo anterior. Entonces lo más probable es que un galés reconozca estos tonos como 2 tonos de un mismo color.

Pero hablando de ubicación, nos damos cuenta de que para referirse a la localización de un objeto necesitas tener uno o más puntos de referencia. Por ejemplo si vas a señalar un perro que ves directamente, dices: “el perro está frente a mí” pero si el perro se encuentra a tu espalda, dices: “el perro está detrás de mí” pero aun así la ubicación espacial del perro es la misma, sólo estás diciendo su posición con respecto a ti. Sin embargo, existe un grupo de gente indígena que habita en México, los “Tzeltal” que hablan idioma tzeltal. Ahora, este idioma tiene un aspecto en particular, y es que no indica la posición de los objetos en relación a uno mismo, sino en relación al eje cardinal de la tierra: norte, sur, este y oeste.

En 1996 se condujo un experimento, se les pidió a un grupo de personas (la mitad angloparlantes y la otra hablantes nativos de Tzeltal) que observaran una flecha:

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Luego se les pidió que rotasen 180 grados y se les pidió que indicaran cuál flecha era la que vieron ¿A o B?

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Los angloparlantes respondieron “A”, pero sorprendentemente los hablantes de tzeltal respondieron “B” ¿por qué? Los angloparlantes al igual que nosotros vieron la flecha apuntando hacia SU derecha por eso escogieron A, mientras que los hablantes de tzeltal vieron la flecha apuntando hacia el oriente, y cuando giraron 180 grados escogieron la que seguía apuntando hacia el oriente: B.

Estas teorías han despertado muchísima controversia en las últimas décadas, hay tantos puntos a favor como en contra; ya que hay gente que expresa que el idioma no afecta nuestro pensamiento y que las “barreras” que nos pone nuestro idioma son fáciles de superar, y es cierto. Pero estos experimentos han demostrado que nuestro cerebro a veces se deja engañar de nuestro idioma a la hora de darnos una interpretación del mundo, y es claro que para evitar esto hay que tener una mente abierta.

Entonces ¿considero la hipótesis de determinismo lingüístico fuerte verdadera? No, pero considero la hipótesis de relativismo lingüístico débil, que establece que el idioma juega un rol subconsciente en nuestra forma de ver el mundo, sin embargo no moldea nuestro pensamiento y forma de ver el mundo de manera tan extrema como la anterior hipótesis. Mas esto es sólo mi opinión, dejaré al lector la reflexión acerca de este tema para que pueda sacar sus propias conclusiones.

Por: Librarius Thothis

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